DERECHO
A LA PARTICIPACIÓN
1- Presentación
La democracia de ciudadanos y ciudadanas, que
permite el voto de hombres y mujeres para la toma de decisiones
que afectan a todos, así como para dotarse de los representantes
que quieren que los gobiernen, representa, por ahora, la forma
más perfecta de organizarnos que nos hemos dado los humanos.
Los griegos ya lo intentaron pero sólo para “hombres
libres”, no contaban ni los esclavos ni las esclavas, y
tampoco las mujeres – por muy aristócratas que fueran.
A pesar de que la Revolución Francesa quiso defender los
principios de libertad, igualdad y fraternidad, y que mujeres
y hombres fueron a tomar la Bastilla, al final los derechos de
ciudadanía plena, y la posibilidad de ir a votar, fueron
sólo para los hombres. Fueron necesarios 100 años
más y la lucha de muchas sufragistas, escarnecidas por
querer tener iguales derechos que los hombres, para conseguir
la posibilidad de que las mujeres pudieran votar en unas elecciones
libres.
De hecho, el siglo XX vio crecer a muchos sistemas
democráticos en los que por primera vez mujeres y hombres
tuvieron la categoría de ciudadanía. El compromiso
cívico que se pedía a los ciudadanos y ciudadanos
era sólo que votasen cada 4 o 5 años. Sin embargo,
este acto tan sencillo ya supuso un gran incremento de las perspectivas
en la participación democrática, pese a que no podía
realizarlo quien no tuviera derechos de ciudadanía, como
la población emigrante. Preparar las elecciones, comunicarse
con los electores, debatir sobre las necesidades de la población
supuso una nueva forma de vivir el compromiso ciudadano. Aún
era muy poca cosa. La mayoría de la gente no estaba informada
de casi nada, pero este impulso y esta ilusión se volvieron
a vivir durante la transición democrática en España.
Pero el desengaño provocado por la sensación
de que por más que se vote no se consiguen cambios importantes
planeó y favoreció la abstención en amplias
capas de la población, sobretodo entre los jóvenes.
Se empezó a abrir un abismo entre los políticos
y la ciudadanía – como si fuera posible vivir dejando
solos a los que hemos elegido para que lo hagan todo: gestión,
leyes y hacer cumplir las leyes. En un proceso que algunos han
llamado de crisis de la democracia, la desafección o apatía
política ha ido creciendo en todas las democracias consolidadas
del mundo. De hecho, volver a crear puentes entre la ciudadanía
y los políticos progresistas que querían la participación
ciudadana y luchar contra la abstención fueron algunos
de los objetivos por los que nació el movimiento cívico-político
Ciutadans pel Canvi.
2- Situación actual
De acuerdo con los resultados de la quinta Convención
de Ciutadans pel Canvi, celebrada el marzo de 2004, y analizando
el creciente interés de la ciudadanía en la política,
hemos creído necesario continuar nuestro trabajo centrándonos
en estimular la participación ciudadana, explorando nuevos
caminos y conectándonos con otros movimientos que en Cataluña,
en otras autonomías y en el resto del mundo también
trabajan para la mejora de la democracia y por la defensa de los
Derechos de la Ciudadanía.
¿Cuál es
el nuevo compromiso cívico que queremos promover? Que
la ciudadanía conozca sus derechos y sus responsabilidades
y pueda ejercerlos con libertad y eficacia. Estos derechos que
se pueden resumir en el DERECHO A SER INFORMADOS de forma veraz,
y el DERECHO A TOMAR PARTE EN LAS DECISIONES, abren un gran número
de áreas de trabajo y de debates, como el de poder ser
informados y participar en el diseño de todas las Leyes
autonómicas y estatales.
Nuestra prioridad es la defensa de los derechos
de ciudadanía y la voluntad de participar con las virtudes
cívicas republicanas. La solidaridad, la prudencia, la
búsqueda de la equidad y sobre todo el respeto escrupuloso
a la dignidad de las personas, a las opiniones, a las opciones
sexuales y a las diferencias, todas ellas virtudes que deben inspirar
una nueva cultura cívico-política en las cuales
los ciudadanos ejerzan de forma plena sus derechos y se conciban
a sí mismos como parte activa de la comunidad política.
La nueva ciudadanía debe colaborar en el análisis
de los problemas que la rodean, en la búsqueda de soluciones
que por la fuerza no pueden ser simplistas porque la realidad
no lo es, y debe aprender a plantearlas a los políticos
que la representan. Por este motivo, la educación cívica
y política forma parte esencial de cualquier proyecto como
este.
Como dice Pere Saborit en su libro Política
de la alegría, la democracia es “frágil
y algo que nunca está definitivamente adquirido…
se trata de una conquista que debemos defender constantemente.
El valor fundamental de la democracia radica en ser el sistema
político que está más de acuerdo en la afirmación
gozosa de la existencia (pese a veces su carácter incomprensible
y sus adversidades) o, si se prefiere, la fidelidad en la oscilación
de lo que es humano.”
Los ciudadanos y ciudadanas tienen que colaborar
para aportar esta humanidad a la política con oscilaciones
pero con brío y frescura. Deben participar en los debates
de las nuevas leyes y una vez aprobadas tienen que colaborar para
cumplirlas y hacerlas cumplir.
A) ¿CÓMO
PODEMOS PARTICIPAR DESDE AHORA MISMO?
Un movimiento ciudadano como el nuestro no puede
obviar las dificultades que comporta estimular la ciudadanía
para poder participar en la vida política y cívica
de las ciudades y autonomías, y por lo tanto, un primer
punto de reflexión tendrá que ser cuáles
son los instrumentos que tenemos para participar dejando de lado
las contiendas electorales.
1- Mecanismos de participación en el ámbito
legislativo a todos los niveles (europeo, estatal y autonómico):
a. El derecho a la Iniciativa Legislativa Popular
b. Reforma de las leyes electorales
c. Uso de las nuevas tecnologías: democracia digital, votaciones
electrónicas, etc.
2- Mecanismos de participación en el ámbito
exclusivo a todos los niveles:
a. Mecanismos de participación en los ministerios del gobierno
del Estado
b. Mecanismos de participación en las conselleries de la
Generalitat
c. Mecanismos de participación en los Ayuntamientos, Consejos
Comarcales y Diputaciones (presupuestos participativos, consejos
ciudadanos, audiencias públicas, etc.)
3- Mecanismos de Participación en ámbitos
socio-políticos no institucionales:
a. Movimientos de vecinos
b. Asociaciones secundarias
c. Sindicatos
d. Escuelas
e. Congregaciones religiosas
B) ¿CUÁLES
SON LOS ARGUMENTOS QUE SE RESISTEN A LA PARTICIPACIÓN EN
LAS DECISIONES POLÍTICAS?
Estos argumentos –basados en un documento
de Joan Subirats (capítulo II) del libro coordinado por
Joan Font, mencionado en la bibliografía– deberían
ser contrarrestados en el debate de las plataformas ciudadanas.
1- La participación aumenta la lentitud en la toma de
decisiones
2- La participación aumenta los costes de la toma de decisiones
3- La participación no incorpora valor añadido a
las decisiones
4- La participación provoca un exceso de particularismos
5- La participación sólo tiene en cuenta el corto
plazo
6- La participación erosiona instituciones y partidos
C) ¿QUIEREN PARTICIPAR EN LA VIDA POLÍTICA
NUESTROS CIUDADANOS Y CIUDADANAS?
Ésta es una reflexión necesaria si queremos ser
un movimiento que estimule la participación ciudadana,
ya que si los deseos ciudadanos fueran muy claros, y mucha gente
demostrase deseos y constancia por la participación a
todos los niveles de la política, sería muy difícil
que las instituciones y los gobiernos se negasen a la participación.
Hay argumentos críticos sobre los cuales habrá
que reflexionar:
1- Los ciudadanos, de hecho, no quieren participar
2- Los ciudadanos, cuando participan, lo hacen de forma muy
inconstante
3- Los ciudadanos que están dispuestos a participar son
siempre los mismos
4- Los ciudadanos que se movilizan y pretenden participar muchas
veces se representan sólo a ellos mismos y a sus intereses
5- Los ciudadanos que tienen interés en participar no
siempre tienen la información adecuada o los conocimientos
técnicos suficientes
6- ¿Qué razones podemos dar para incentivar la
participación? ¿Por qué un ciudadano debe
participar políticamente?
D) ¿QUÉ RAZONES DE FONDO TIENEN
QUE CAMBIAR?
Resulta evidente, pues, que una democracia en
la que los ciudadanos se responsabilizan de su comportamiento
cívico-político haciendo posible el ideal de autogobierno
democrático, requiere una participación activa.
Y por más mecanismos que se abran de participación,
sólo la voluntad de la ciudadanía puede hacer que
las instituciones democráticas funcionen. Por lo tanto,
resulta pertinente reflexionar sobre qué condiciones sociales
y culturales deben darse para que la ciudadanía participe
activamente y qué acciones pueden tomarse para garantizar
estas condiciones:
1- ¿Cómo conseguir que la ciudadanía
se sienta motivada para participar políticamente?
2- ¿Cómo hacer pedagogía de un comportamiento
cívico y políticamente activo de la ciudadanía?
¿Cuál es el papel de las escuelas, las instituciones,
los partidos políticos, las asociaciones civiles... ?
3- ¿Se tienen que garantizar algunas condiciones socio-económicas
de una mínima igualdad como condición previa de
una participación democrática sana?
4- ¿Se puede obligar a la ciudadanía a participar
o a estar informados de los asuntos públicos?
3- Propuestas o acciones concretas
Entre las muchas propuestas concretas que pueden
llevarse a cabo para incentivar la participación ciudadana,
apuntamos las siguientes:
a) Promover mecanismos de pedagogía de
cultura política y educación cívica entre
la ciudadanía
b) Profundizar en la descentralización administrativa por
distritos, especialmente en el caso de las grandes ciudades
c) Trabajar por una mejora de la Iniciativa Legislativa Popular
(ILP)
d) Promover el uso del referéndum
e) Impulsar el uso de las nuevas tecnologías en los procesos
de participación: consultas electrónicas y otros.
f) En el ámbito municipal hay que seguir trabajando para:
- Favorecer la organización de consejos
ciudadanos (un grupo de ciudadanos escogidos al azar deliberan
respecto a algunas decisiones políticas importantes en
el ámbito municipal)
- Impulsar la aplicación de los presupuestos participativos
(distintos grupos de ciudadanos participan voluntariamente en
la discusión de los presupuestos municipales)
- Favorecer la convocatoria de audiencias públicas (procesos
en los que el alcalde o alcaldesa – antes de tomar una decisión
– abren un periodo de consulta en el que las asociaciones
civiles interesadas pueden presentar propuestas y alegaciones)
PARA EMPEZAR
| Estas
son sólo algunas propuestas concretas que podríamos
hacer para mejorar la situación referente al derecho
a la participación.
Ahora te toca a ti: propón
otras acciones concretas que, desde Ciutadans
pel Canvi, podamos llevar a cabo. Durante la sexta Convención
decidiremos, del total de propuestas, cuáles ponemos
en marcha.
Muchas gracias |
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