DERECHO
A LA INFORMACIÓN
1- Presentación
Dentro de su capítulo segundo, la Constitución
reconoce como derechos fundamentales y libertades públicas
los siguientes:
Artículo 20.1.a): A expresar y difundir
libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra,
el escrito o cualquier otro medio de reproducción.
Artículo 20.1.d): A comunicar o recibir
libremente información veraz por cualquier medio de difusión.
La ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia
y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades.
Artículo 20.3: La ley regulará
la organización y el control parlamentario de los medios
de comunicación social dependientes del Estado o de cualquier
ente público y garantizará el acceso a dichos medios
de los grupos sociales y políticos significativos, respetando
el pluralismo de la sociedad y de las diversas lenguas de España.
En el momento de redactarse la Constitución,
el legislador estaba influido por el papel que los periodistas
y los medios de comunicación habían tenido en los
últimos años del franquismo y durante la transición.
Fue un papel preponderante. Además, las empresas de ese
momento eran débiles y su máximo interés
era subsistir y consolidarse. La profesión periodística
era preponderantemente progresista y democrática.
2- Situación actual
Hoy, el panorama empresarial y de las redacciones
ha cambiado enormemente. Las empresas son auténticos grupos
de presión ideológicos e imperios empresariales,
y están adscritas más o menos a corrientes ideológico-políticas.
Tienen, a demás, muchos intereses económicos, no
siempre transparentes. Las redacciones son más débiles
y están menos cohesionadas. La revolución tecnológica
ha afectado mucho en distintos sentidos. Existe una alta precariedad
laboral y ha aumentado mucho el número de periodistas “free
lance”.
Algunas pruebas del interés de las grandes
corporaciones por el control de la información y, por extensión,
del pensamiento, son:
En EEUU: la fuerza cada vez mayor de la ultraconservadora cadena
Fox – que ha contado siempre con los favores de los neocons;
En Francia: el
potentísimo grupo Dassault tiene ya el 100% del grupo de
medios de comunicación Socpresse – Le Figaro, L’Express,
L’Expansion y hasta 70 publicaciones más;
En nuestro país:
Planeta controla dos periódicos deficitarios y con una
ideología nacionalista tan poco coincidentes como son L’Avui
y La Razón.
La televisión, Internet y, en general,
la información que llega mediante las nuevas tecnologías
se han extendido y son más difícilmente controlables.
Esto puede tener la virtud que el ciudadano tenga más cantidad
de información y que ésta le llegue desde orígenes
mucho más plurales, pero tiene el inconveniente que se
hace mucho más difícil contrastar la veracidad de
las informaciones que llegan a la ciudadanía. Y, en algún
sentido, nos hace a todos mucho más susceptibles de caer
en las trampas que nos puedan poner algunas mentes o corporaciones
“perversas”.
En definitiva, el ciudadano / consumidor ha quedado
bastante desprotegido. Existe mucha desproporción entre
la capacidad de influencia de los grandes medios y la capacidad
del individuo para decidir lo que pasa. Puede hacer frente hasta
cierto punto a esta sensación de deriva consumiendo medios
elaborados por empresas privadas o entidades públicas que
sean de su confianza. Pero también uniéndose a colectivos
sociales que actúen como grupos de presión ideológicos
y que reclamen cuando y donde convenga la aplicación del
derecho a la información y el respeto a los códigos
éticos y deontológicos.
3- Propuestas o acciones concretas
Desde Cataluña tenemos que ser capaces
de ver qué podemos hacer para mejorar esta situación.
Nuestra fuerza como ciudadanos y ciudadanas es siempre limitada,
pero existen algunas posibilidades de actuación. Por ejemplo:
a) Reclamar y propiciar una mayor formación
de la ciudadanía sobre sus derechos en este capítulo.
Contribuir a formar mejor los educadores y educadoras para que
puedan trabajar esta materia. Introducir créditos y/o asignaturas
relacionados con la información y con el uso de los medios
y las tecnologías de la comunicación.
b) Aumentar los mecanismos de control social
sobre los medios.
c) Ejercer el derecho a denunciar ante el Consell
de la Informació de Catalunya los casos en los que se produzcan
excesos o usos inadecuados de la libertad por parte de periodistas
o de medios de comunicación.
d) Fortalecer las organizaciones de consumidores
y usuarios. Actualmente, las asociaciones de teleespectadores
son muy poco representativas y, en general, muy conservadoras.
Y, pese a tener muy pocas personas asociadas, reciben mucho dinero
de la Administración (hecho que, de otro lado, no ha sido
suficientemente investigado. Hay personas que viven de ello).
CpC se podría plantear, incluso, abrir un frente en esta
materia de representación de las reacciones de la ciudadanía
ante los medios.
e) Reclamar la inmediata aprobación de
la ley del audiovisual y de la nueva ley de la CCRTV al Parlament
de Catalunya.
f) Reclamar la aprobación en el ámbito
estatal de un organismo de control independiente como el Consell
de l’Audiovisual de Catalunya.
g) Reclamar la aprobación de una nueva
ley del Ente público RTVE, que garantice su independencia
y pluralismo.
PARA EMPEZAR
| Estas
son sólo algunas propuestas concretas que podríamos
hacer para mejorar la situación referente al derecho
a la información.
Ahora te toca a ti: propón
otras acciones concretas que, desde Ciutadans
pel Canvi, podamos llevar a cabo. Durante la sexta Convención
decidiremos, del total de propuestas, cuáles ponemos
en marcha.
Muchas gracias |
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