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¿Se ha planteado bien la depuración de estos ríos
? Yo creo que se han construido depuradoras para cumplir con la
legislación europea, pero sin tener en cuenta los ríos en los que están
instaladas. Si hacemos una depuradora biológica en Berga, la planta
funciona, porque el agua sucia va al Llobregat, que tiene bastante caudal.
En cambio, eso no funciona en el caso del Besòs, ni en el del Anoia.
Estamos hablando de ríos mediterráneos que tienen muy poco caudal, y las
depuradoras -en las que se recogen las aguas negras antes de ir al río-
tienen mayor caudal que el propio río.
Así es imposible depurar bien... Por esta razón ahora
tenemos muchos problemas. Vemos que las depuradoras biológicas no son
capaces de eliminar el color del agua, como sucede, por ejemplo, en las de
Caldes de Montbui o de Granollers, en las que las aguas ya depuradas
siguen teniendo un color rojo. Eliminamos las espumas, pero el agua sigue
saliendo roja. Por eso, es lógico preguntarse: ¿Pero qué clase de
depuradora es ésta? El problema que tenemos es que estas depuradoras
tratan aguas que resultan de la mezcla de aguas domésticas e industriales
y siempre hay un componente industrial que acaba dando un color al agua.
Asimismo, los productos utilizados en el sector textil o en el cuero
llevan colorantes que no se degradan biológicamente, lo que significa que
tienes que añadir un último tratamiento: carbón activo, ozono u otros.
Todo esto encarece el precio de la depuración. Pero si queremos que el
agua de nuestros ríos sea limpia, y pueda abastecer a una población
creciente, esto es inevitable.
Usted siempre se ha mostrado
crítico con la Generalitat en lo que respecta al Plan de Saneamiento de
los ríos, porque dice que se han hecho muchas depuradoras, pero no se han
recuperado los ríos... Yo creo que la Administración está asumiendo
progresivamente la posibilidad de regenerar la vida en los ríos, aunque
muy lentamente. No sólo es importante mejorar la calidad fisicoquímica del
agua, sino también, y sobre todo, la calidad biológica.
Además, los ríos se quedan sin agua por la derivación de caudal a
las centrales eléctricas. Efectivamente: en el caso del Llobregat
las minicentrales eléctricas están impidiendo que haya caudal ecológico.
En estos momentos, aunque las minicentrales no llegan a dejar los ríos
totalmente secos, ya que existe un acuerdo por el que siempre tiene que
circular un mínimo de agua, la cantidad que queda como caudal ecológico es
absolutamente insuficiente. Se tiene que llegar a un acuerdo para que este
caudal ecológico sea un auténtico caudal ambiental.
¿Qué se
tiene que hacer? La solución es que las minicentrales dejen pasar
el caudal ecológico que requiere el río. Y si eso no se hace, será
imposible recuperar los ríos Ter y Llobregat, porque incluso en la parte
media y alta del Llobregat, en donde se han hecho depuradoras que
funcionan bien, el río no se recupera, y no lo hace por culpa de las
minicentrales. Cuando se acude a la Generalitat para comprobar las
concesiones de agua existentes en Cataluña, se constata que ni en la
propia Administración lo saben, ya que existe un gran desorden al
respecto.
¿Por qué no se revisan las concesiones de agua? A veces
porque se trata de concesiones que han sido otorgadas recientemente, en
los años ochenta, y con una duración de cuarenta o cincuenta años. Aquí
tenemos un problema político, y es que la Generalitat ha dado permiso a un
señor para que vacíe materialmente el río. Por tanto, si la Generalitat
quiere recuperar ahora esa concesión, tiene que pagar. Pero mantener
esta situación va en contra de los derechos del medio ambiente, lo que
provoca un debate que se debe a un vacío legal. Según algunos juristas, lo
primordial es el derecho del medio ambiente y, por tanto, lo más
importante es el caudal ecológico y, según otros, existe una concesión y,
por tanto, nos encontramos frente a un derecho adquirido de explotar el
río. La Administración intenta buscar un camino de conciliación: convencer
de que es mejor dejar un caudal ecológico y, en contrapartida, cuando el
río lleve más agua, dejar turbinar. Pero lo que me parece increíble es que
los ríos Ter y Llobregat aún no tengan establecidos caudales ecológicos.
Se sabe cuáles son los caudales que serían necesarios, pero no se han
fijado.
Hace años que se pide que se determinen los caudales
ecológicos. Siempre se presenta como algo muy complicado y se acaba
diciendo: "¡Huy, eso es muy complejo!" Y como no se sabe qué hacer, mejor
olvidarlo. Pero no es verdad, hay métodos para calcular el caudal
ecológico.
Esto está previsto por el decreto para luchar contra la
sequía. Pero esto se prevé para situaciones de emergencia, en las
que se acaba decidiendo: "Bueno, va: dejemos un poco de agua en el río
para que no se mueran los peces".
Usted ha mantenido una clara oposición al trasvase del Ebro. Pero
supongo que reconocerá que en épocas de sequía defender esta posición es
más difícil. La sequía es un episodio recurrente que siempre se da
en Cataluña. Se puede presentar de dos maneras: como lo presenta la
Generalitat, que dice que se trata de un déficit estructural y que nos
faltan 300 hm3 de agua por año -cosa que creo que no es verdad-, y la otra
manera de presentarlo es diciendo la verdad. Me explico: hay momentos en
los que sufrimos estrés hídrico, porque los embalses están bajos y el
consumo sigue siendo el mismo. Pero esta situación no es para siempre,
porque volverá a llover. Este estrés hídrico se puede combatir de
muchas maneras. La más fácil es el trasvase, porque siempre se ha hecho
así, es la manera de poner cemento en el país. La otra, es utilizar bien
los recursos hídricos. Entre la depuradora del Besòs y del Llobregat se
vierten al mar más de 500 hm3 al año, y necesitamos unos 200
hm3...
Pero no podemos beber el agua de la depuradora... Si se hace
un tratamiento adecuado, sí.
Creo que en ninguna parte del mundo se bebe agua de
depuradora. Claro que sí.
¿En dónde? En Namibia, por ejemplo. Ten en cuenta que el agua
del Llobregat que bebemos también es residual, porque es una agua que, en
parte, ha pasado por los estómagos de los manresanos, por muchas turbinas
y diversas industrias. Por tanto, no podemos hacerle ascos y decir: "¡Huy,
esta agua es residual!". Hay que aclarar que no se puede coger el agua de
la depuradora y ponerla directamente en la potabilizadora; pero sí
indirectamente, haciéndola pasar antes por un acuífero. De hecho, el
acuífero del Baix Llobregat tiene una capacidad de 100 hm3, pero su
recarga natural sólo es de 50 hm3; por tanto, tenemos un depósito medio
vacío. Se puede coger el agua residual e infiltrarla en el acuífero, y
utilizarla en época de sequía. Ésta es una posible solución. ¿Por qué no
se ha optado por ella y sí por la del trasvase? Existen alternativas al
trasvase, lo único que se debería hacer es ponerlas en práctica. Lo que
ocurre es que la solución del Ebro o el Ródano resulta más fácil, porque
es lo que siempre se ha hecho y, además, es una forma de fomentar las
obras públicas. Los intereses que se esconden tras la construcción del
trasvase son más importantes y de mayor peso que los que hay detrás de
estas tecnologías alternativas. Desde hace años la Generalitat viene
prometiendo elaborar un reglamento sanitario para regular el agua
depurada, pero aún no se ha hecho.
Usted,
en representación del estamento científico, formó parte del Consejo
Nacional del Agua que examinó el Plan Hidrológico. Este grupo de cinco
científicos votó en contra de su aprobación, ¿por qué motivos?
El
grupo de científicos del Consejo Nacional del Agua valoró los estudios de
carácter económico, ambiental, etc. que se habían hecho para el Plan
Hidrológico, y consideró que dichos trabajos eran insuficientes, ya que
había muchos aspectos que no se habían analizado. Se mantenía, a partir de
argumentos incorrectos, que el Plan Hidrológico no producía efectos
ambientales. Los estudios ambientales que se han elaborado en el Plan
Hidrológico no son correctos, ni siquiera desde el punto de vista
económico...
Ponga un ejemplo... El caudal mínimo del Ebro era una
cuestión clave. En el Plan se decía que bastaban 100 metros cúbicos por
segundo, lo cual significa que se produciría una penetración de la cuña
salina en el río durante todo el año y, además, que contaríamos con unas
aguas sin oxígeno. Por ello, hemos recalculado este caudal mínimo y hemos
comprobado que el río Ebro necesita una media de 400 metros cúbicos por
segundo para ser un ecosistema ecológicamente sostenible. También se ha
observado que la producción pesquera marina depende del caudal del Ebro.
Cuando durante un año el caudal es alto, al año siguiente la producción de
peces es elevada. Todos estos datos no constaban en el estudio del Plan
Hidrológico.
También había argumentos contrarios al Plan Hidrológico de tipo
económico... Según el cálculo de coste-beneficio que elaboró el
Ministerio de Medio Ambiente, el precio del metro cúbico de agua era de
cincuenta pesetas; pero con nuestros cálculos, ajustando los precios a la
realidad, el precio del metro cúbico superaba las cien pesetas. Otra
cuestión clave es que el Plan Hidrológico reparte este coste por igual
entre todas las zonas que reciben agua. Así, cuesta lo mismo el agua que
va hacia Valencia que la que va a Almería, cuando, lógicamente, el agua
que va a Castellón recorre un camino más corto, con lo que debería ser más
barata. Y, si se estableciera el precio real, como establecen las
directivas comunitarias, la población de Almería ya no querría el agua del
Ebro, porque el agua desalada les resulta más barata.
¿Qué
le parece la opción del Ródano? ¿Es aceptablee? Ecológicamente, no.
Un río no es sólo un curso de agua para llevar arriba y abajo, sino que,
además, es un sistema vivo que tiene unas necesidades que debemos
compaginar con las nuestras, si realmente queremos que un río sea un
sistema vivo. El agua que va al mar tiene una función ambiental.
Pero cada vez que se producen grandes lluvias, se dice: "se han
perdido en el mar tantos hectómetros cúbicos". Eso no tiene ningún
sentido, porque estos hectómetros cúbicos que han ido al mar no se
pierden: tienen una función ambiental, una función fluvial y aumentan la
producción pesquera. Además, el río aporta sedimentos al delta, sin los
cuales se iría hundiendo cada vez más.
En cambio, los partidarios del trasvase del Ródano afirman que,
proporcionalmente, es muy poca la cantidad de agua que iría hacia
Barcelona... Efectivamente, la cantidad que se cogería del Ródano
no sería un problema para este río. Los científicos franceses que han
participado en el estudio que se realizó no han detectado graves
inconvenientes. El problema clave radica en que esa agua procede de una
zona en la que hay centrales nucleares. Entre los propios franceses hay
quien piensa que la pequeña cantidad de radionúcleos existentes provocará
enfermedades a largo plazo, aunque otros creen que no será así.
Pero ellos mismos beben esta agua... Sí, sí, efectivamente.
En la zona de Aviñón y de Montpellier beben agua del Ródano que ha pasado
por estas centrales nucleares. Digamos que la situación sería la misma
que en Cataluña. En el Camp de Tarragona se bebe agua del Ebro que ha sido
utilizada para refrigerar la central de Ascó. La diferencia es que en el
Ebro hay una central nuclear y en el Ródano, cinco o seis y una planta de
reprocesamiento que utiliza plutonio. Por tanto, el riesgo es algo mayor.
Yo rechazo ambas opciones, la del Ebro y la del Ródano, porque el país no
las necesita. Además, la opción del Ródano tiene algunas
contraindicaciones. ¿Qué pasaría si, por cualquier motivo, algún día esta
agua no pudiera llegar hasta nosotros? ¿Qué ocurriría si el cambio
climático redujera su caudal a la mitad? Mi negativa no se debe a razones
ecológicas, ya que, en el caso del Ródano, no es el argumento más
importante, sino que se debe a que, si se produce un trasvase del Ródano,
nos olvidaremos de recuperar nuestros ríos, porque como ya tendríamos
agua... Si se realiza el trasvase del Ródano se pierde la oportunidad de
gestionar el agua de nuestro propio país.
¿Se puede ahorrar
aún más agua en el uso doméstico? En el área de Barcelona ya consumimos
poca. Creo que sí, se podrían emplear aún más los sistemas
eficientes de uso del agua del grifo, del baño o de la cocina y
electrodomésticos que desperdiciaran menos este recurso. No se trata de
una utopía.
Usted también ha defendido la recuperación plena de
los ríos como lugares de ocio... El río no sólo es el agua, sino
que también lo constituyen sus riberas. Una de las funciones de la ribera
es hacer de filtro y eliminar la contaminación. Además de ser un pasillo
biológico, es un lugar agradable para pasear. Por desgracia, se tiene una
visión negativa de las riberas, ya que, cuando se producen riadas, se
suele echar la culpa a los árboles por obstruir los puentes; no se dice
que el puente estaba mal construido, sino que los árboles obstruyen el
puente. Nosotros hemos propuesto que en el tramo final del Besòs, entre
Santa Coloma y Sant Adrià, se reserve una zona con césped para que la
gente pueda pasear y que, junto a ella, se plante un bosque de ribera,
para que así se disponga de un sistema natural: de este modo se separa la
zona de paseo, del río. Pero a los arquitectos, que son quienes,
básicamente, controlan el urbanismo, no les gustan estas cosas.
Los pueblos del Llobregat, por ejemplo, han vivido tradicionalmente
de espaldas a los ríos. ¿Cómo se puede cambiar esta actitud? Existe
una tendencia a considerar que los sistemas naturales deben supeditarse a
cualquier otra intervención en el territorio. Los municipios del
Llobregat, como Sant Boi o Sant Feliu, tienen sus núcleos urbanos
históricos muy lejos del río porque, históricamente, el río se había
desbordado en varias ocasiones. Cuando se construyeron las autopistas se
consideró que, con ellas, se le ponía un límite y se comenzó a especular
con estas zonas, que antes eran agrícolas, y a urbanizarlas. Pero el tramo
final del Llobregat se ha diseñado para que tenga un caudal de 4.000
metros cúbicos por segundo.
¿Quiere decir que se han ocupado zonas inundables
del río?
Sí, sí que se están ocupando. Un día el río saltará por
encima de las autopistas y lo inundará todo. Quizá ocurra dentro de
veinticinco años... Pero también podría ocurrir el año que viene. Se ha
producido una aceptación política de esta situación, nadie ha explicado lo
que puede suceder y la gente se ha instalado en un lugar inundable. El día
que el río pase por encima de las autopistas, tendremos que lamentar
muchas desgracias.
¿Se respetan las riberas de los ríos? Muchos pueblos
catalanes han ocupado zonas inundables y, en estos casos, todo el mundo
exige protección y que se lleven a cabo las obras necesarias para evitar
las inundaciones. Pero también se puede hacer algo distinto, como ha hecho
el ayuntamiento de Súria: trasladar una industria que corría peligro de
inundación. ¿Por qué no se opta por esta solución? Porque cuesta mucho más
dinero, por supuesto. Pero cada vez que se construye un muro de cemento en
el río, se incrementa el riesgo de inundación, puesto que se está
encajonando el río, lo que provoca que el agua baje a mayor velocidad y se
incremente su capacidad de erosión. Debemos conservar e ir aumentando como
sea las áreas inundables porque, aparte de disponer de un bosque de ribera
que puede ser muy interesante desde el punto de vista de la biodiversidad,
actúan como una esponja en el momento en que se produce una inundación, ya
que se convierten en una zona de reposo del agua, de modo que ésta baja
con menor intensidad. Muchas veces las inundaciones están relacionadas con
la ordenación del territorio y con la creciente urbanización, lo que da
lugar a que las lluvias débiles provoquen riadas medianas y las lluvias
medianas provoquen grandes riadas.
¿No echa de menos la visión del biólogo en el diseño de la ciudad?
Normalmente, el biólogo sirve para poner remedio a posteriori a una
actuación... En el proceso de planificación quedan por introducir
los criterios ambientales e incluso cuando demuestras que es posible
hacerlo, no se lo creen. Las personas que llevan a cabo la planificación
del territorio se han formado de un modo y con unas ideas de hace veinte
años.
¿Mandan más los arquitectos y los urbanistas que los
biólogos? A mí me da igual quién se encargue de la gestión, un
arquitecto o un urbanista, mientras lo haga con unos criterios que no sólo
sean estéticos o con la idea de que un río no es más que dos paredes y
agua que se dirige al mar. A veces también se destruyen riberas; cuando se
construyen colectores de saneamiento se destruyen bosques de ribera. Y
esto ocurre por una dejadez y una falta de sensibilidad hacia el río. Las
cosas siempre se hacen de una manera y no se saben hacer de forma
distinta. Pero es posible elaborar una ingeniería ecológica; es tan fácil
de aprender como cualquier otra cosa. De hecho, existen manuales de
ingeniería ecológica. Se puede rehacer un bosque de ribera que ha sido
dañado y se puede hacer de modo que resista una avenida.
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