"Los deseos de los concejales de medio ambiente, a veces muy concienciados, se ven normalmente limitados, cuando no boicoteados, por los de urbanismo, empeñados en hacer crecer el pueblo o la ciudad".
"Los intereses que se esconden tras el trasvase del Ebro son de mayor peso que los que hay detrás de las tecnologías alternativas"
   
    


 Editorial

Narcís Prat:
"La ocupación del territorio, el principal problema ambiental"


El medio ambiente es la especialidad de Narcís Prat. Este catedrático de Ecología de la Facultad de Biología de la Universidad de Barcelona se ha convertido en una persona de referencia por el rigor de sus análisis. Investigador consolidado de nuestros ríos, a su brillante currículo añade una gran capacidad divulgativa. Fue uno de los científicos del Consejo Nacional del Agua más beligerante en contra del Plan Hidrológico y debe su crédito a su independencia. Contrario a los trasvases, apuesta decididamente por una mejor gestión del agua.

Entrevista, Antonio Cerrillo
Fotos, Pere Virgili

 
 


Narcís Prat se pronuncia sobre el uso que hacemos de los ríos, la especulación, la política urbanística de los municipios, la ocupación indiscriminada del territorio, el trasvase del Ebro, la calidad de las aguas que bebemos, la necesidad de tener en cuenta criterios medioambientales..., exponiendo sus ideas con la misma claridad que le gustaría encontrar en las aguas de nuestros ríos. Y a veces, muchas veces, muestra su preocupación por la forma en que usamos los recursos naturales.

¿Cuáles son los principales problemas ambientales que existen en Cataluña y en la ciudad de Barcelona?
El principal problema ambiental es la ocupación del territorio por nuevas construcciones e infraestructuras. Hemos pasado de ser un país con algunas manchas de territorio urbanizado a ser un país en el que el territorio se convierte en un conjunto de manchas cada vez más aisladas entre sí por la ocupación del suelo, a causa de la urbanización, y los cortes que generan las infraestructuras. Eso produce, por ejemplo, contaminación del agua, ruidos, contaminación atmosférica detectada en los lugares más remotos, congestión automovilística, etc. De hecho, lo que falla es el modelo basado en el consumo de territorio y de energía y la utilización de los recursos como si fuesen ilimitados.


¿Ha aumentado la preocupación ambiental en la sociedad?
Un poco, pero de forma insuficiente. Los temas ambientales están presentes en la vida local y a veces la transcienden (el Plan Hidrológico Nacional, por ejemplo), pero la política territorial y el modelo de desarrollo no tienen en cuenta los temas ambientales. La sociedad no lo tiene nada claro a este respecto, como se demuestra cuando vota en las elecciones.

¿Qué opina del discurso "verde", cuando se menciona, en los partidos?
En la mayoría de los casos se trata de un discurso de compromiso, pero en realidad los partidos no creen en él. Su discurso está ligado a lo que aparece en los periódicos o en la televisión, y por eso mismo es cambiante. Los aspectos ambientales aparecen y desaparecen de las prioridades de los partidos en función de lo que es más o menos mediático.

Las cumbres mundiales sobre clima o biodiversidad dejan un gusto amargo, porque siempre acaba hablándose de fracaso.
Las cumbres mundiales tienen una parte de performance en función de la repercusión mediática, pero ya se sabe desde el principio lo que pasará. También tienen un efecto, quizá excesivamente pequeño, de caja de resonancia y de concienciación general que consigue que avancen algunos aspectos de la gestión ambiental, pero posiblemente con demasiada lentitud. También tienen una vertiente de mercado de pueblo en el que unos piden dinero y otros no quieren darlo.

La cumbre de la Tierra de Río impulsó las Agendas 21 (locales, regionales o estatales), ¿qué opina de ello?
Las Agendas 21 se han convertido en una más de esas tareas que tienen que realizar los ayuntamientos para que se les considere "verdes". La clave no radica tanto en que los ayuntamientos elaboren o no la Agenda, sino en que realmente crean en ella y la pongan en práctica. Muchos ayuntamientos de Cataluña han elaborado su Agenda 21, pero tendremos que esperar cinco años para ver si realmente la han puesto en marcha. Los deseos y voluntades de los concejales de medio ambiente, a veces realmente muy concienciados, se ven normalmente limitados, cuando no boicoteados, por los concejales de urbanismo, empeñados en hacer crecer el pueblo o la ciudad y en construir nuevas carreteras, polígonos industriales u otras infraestructuras. La Agenda 21 debería de ser vinculante para Urbanismo, lo que, en muchos casos, implicaría que un pueblo ya no pudiera crecer más u ocupar más territorio. Pero, ¿qué concejal de Urbanismo de Cataluña se atreve hoy en día a hacer esta previsión?

La reunión de Johannesburgo habla de impulsar acuerdos voluntarios entre empresas y administraciones. Hay quien dice que la protección del medio ambiente ha caído definitivamente en manos privadas por el papel poco activo de la ONU. ¿Cuál es su opinión al respecto?

Me imagino que la ONU hace lo que puede. Quien tiene el dinero es quien manda en la ONU, y los que tienen dinero no tienen demasiadas ganas de que se arreglen las cosas. Así lo demuestran con los protocolos que no cumplen, como el de Kyoto o el de Biodiversidad. El hecho de que la protección esté o no en manos privadas no es negativo en esencia, sino que depende de cómo se hagan las cosas. El National Trust inglés realiza una gran tarea de protección y es privado. Otra cosa es que con la excusa de la protección sólo se busque hacer negocio. De todas formas, mientras haya países extremadamente pobres, como los africanos, o se empobrezca a los países latinoamericanos como se hace ahora, será muy difícil que se llegue a una protección efectiva del medio ambiente.

¿Cuál es la solución?
En el fondo, lo que conviene es un cambio de modelo en el que algunos países no gasten tanta energía ni recursos para que otros la utilicen en su desarrollo. El objetivo tiene que ser que globalmente el gasto de energía y materiales sea compatible con los ecosistemas. Se trata de que el planeta pueda digerir, transformar y eliminar todo lo que nosotros vertemos sin que cambie demasiado su funcionamiento. Hasta ahora, hemos pensado que el planeta no ha cambiado su funcionamiento; que no hemos cambiado el clima o el ciclo global de los materiales que empleamos; que la tierra sigue inmutable y que nosotros podemos seguir como hasta ahora expoliando los recursos e incrementando nuestro gasto energético. Pero, ¿hasta cuándo? Y el día en que estemos seguros de que se han producido estos cambios (que algunos piensan que ya se han producido), ¿podremos, acaso, volver atrás?

Hablemos de un ámbito más cercano. ¿En qué situación se encuentran los ríos más "barceloneses", el Llobregat y el Besòs?
La calidad del agua del río Besòs es peor que la del Llobregat. En el caso del Llobregat, la situación también es muy mala, pero el hecho de que tenga una cuenca mayor y un relativo caudal natural permite que la contaminación no sea tan evidente. En el Llobregat la situación en los últimos siete u ocho años ha mejorado un poco. Antes, desde Olesa hasta el mar no había peces y, ahora, como mínimo hay carpas hasta Sant Joan Despí. De todos modos, desde Sant Joan Despí hasta el mar la situación es dramática porque el río no tiene agua, y la que tiene es de alcantarilla. Se supone que esto cambiará cuando entre en servicio la depuradora del Prat.

¿Y el Besòs?
El problema que tiene el Besòs es que el agua que lleva es residual, más o menos depurada. Pero, ya simplemente por la cantidad de amonio que contiene esta agua, resulta imposible recuperarlo. En el Besòs hemos asistido a un primer episodio de recuperación, con la aparición de quironómidos (insectos), que provocan problemas en Santa Coloma de Gramenet (nubes inmensas de mosquitos que no pican pero molestan) y que se tienen que tratar con insecticidas. Su aparición es un primer síntoma de que el río está respondiendo, pero los tratamientos aún son insuficientes. Hasta que estas depuradoras no dispongan de unos tratamientos más intensos (terciarios), no funcionarán.

 




¿Se ha planteado bien la depuración de estos ríos ?

Yo creo que se han construido depuradoras para cumplir con la legislación europea, pero sin tener en cuenta los ríos en los que están instaladas. Si hacemos una depuradora biológica en Berga, la planta funciona, porque el agua sucia va al Llobregat, que tiene bastante caudal. En cambio, eso no funciona en el caso del Besòs, ni en el del Anoia. Estamos hablando de ríos mediterráneos que tienen muy poco caudal, y las depuradoras -en las que se recogen las aguas negras antes de ir al río- tienen mayor caudal que el propio río.


Así es imposible depurar bien...

Por esta razón ahora tenemos muchos problemas. Vemos que las depuradoras biológicas no son capaces de eliminar el color del agua, como sucede, por ejemplo, en las de Caldes de Montbui o de Granollers, en las que las aguas ya depuradas siguen teniendo un color rojo. Eliminamos las espumas, pero el agua sigue saliendo roja. Por eso, es lógico preguntarse: ¿Pero qué clase de depuradora es ésta? El problema que tenemos es que estas depuradoras tratan aguas que resultan de la mezcla de aguas domésticas e industriales y siempre hay un componente industrial que acaba dando un color al agua. Asimismo, los productos utilizados en el sector textil o en el cuero llevan colorantes que no se degradan biológicamente, lo que significa que tienes que añadir un último tratamiento: carbón activo, ozono u otros. Todo esto encarece el precio de la depuración. Pero si queremos que el agua de nuestros ríos sea limpia, y pueda abastecer a una población creciente, esto es inevitable.


Usted siempre se ha mostrado crítico con la Generalitat en lo que respecta al Plan de Saneamiento de los ríos, porque dice que se han hecho muchas depuradoras, pero no se han recuperado los ríos...
Yo creo que la Administración está asumiendo progresivamente la posibilidad de regenerar la vida en los ríos, aunque muy lentamente. No sólo es importante mejorar la calidad fisicoquímica del agua, sino también, y sobre todo, la calidad biológica.

Además, los ríos se quedan sin agua por la derivación de caudal a las centrales eléctricas.
Efectivamente: en el caso del Llobregat las minicentrales eléctricas están impidiendo que haya caudal ecológico. En estos momentos, aunque las minicentrales no llegan a dejar los ríos totalmente secos, ya que existe un acuerdo por el que siempre tiene que circular un mínimo de agua, la cantidad que queda como caudal ecológico es absolutamente insuficiente. Se tiene que llegar a un acuerdo para que este caudal ecológico sea un auténtico caudal ambiental.

¿Qué se tiene que hacer?

La solución es que las minicentrales dejen pasar el caudal ecológico que requiere el río. Y si eso no se hace, será imposible recuperar los ríos Ter y Llobregat, porque incluso en la parte media y alta del Llobregat, en donde se han hecho depuradoras que funcionan bien, el río no se recupera, y no lo hace por culpa de las minicentrales. Cuando se acude a la Generalitat para comprobar las concesiones de agua existentes en Cataluña, se constata que ni en la propia Administración lo saben, ya que existe un gran desorden al respecto.

¿Por qué no se revisan las concesiones de agua?
A veces porque se trata de concesiones que han sido otorgadas recientemente, en los años ochenta, y con una duración de cuarenta o cincuenta años. Aquí tenemos un problema político, y es que la Generalitat ha dado permiso a un señor para que vacíe materialmente el río. Por tanto, si la Generalitat quiere recuperar ahora esa concesión, tiene que pagar.
Pero mantener esta situación va en contra de los derechos del medio ambiente, lo que provoca un debate que se debe a un vacío legal. Según algunos juristas, lo primordial es el derecho del medio ambiente y, por tanto, lo más importante es el caudal ecológico y, según otros, existe una concesión y, por tanto, nos encontramos frente a un derecho adquirido de explotar el río. La Administración intenta buscar un camino de conciliación: convencer de que es mejor dejar un caudal ecológico y, en contrapartida, cuando el río lleve más agua, dejar turbinar. Pero lo que me parece increíble es que los ríos Ter y Llobregat aún no tengan establecidos caudales ecológicos. Se sabe cuáles son los caudales que serían necesarios, pero no se han fijado.

Hace años que se pide que se determinen los caudales ecológicos.
Siempre se presenta como algo muy complicado y se acaba diciendo: "¡Huy, eso es muy complejo!" Y como no se sabe qué hacer, mejor olvidarlo. Pero no es verdad, hay métodos para calcular el caudal ecológico.

Esto está previsto por el decreto para luchar contra la sequía.
Pero esto se prevé para situaciones de emergencia, en las que se acaba decidiendo: "Bueno, va: dejemos un poco de agua en el río para que no se mueran los peces".

Usted ha mantenido una clara oposición al trasvase del Ebro. Pero supongo que reconocerá que en épocas de sequía defender esta posición es más difícil.
La sequía es un episodio recurrente que siempre se da en Cataluña. Se puede presentar de dos maneras: como lo presenta la Generalitat, que dice que se trata de un déficit estructural y que nos faltan 300 hm3 de agua por año -cosa que creo que no es verdad-, y la otra manera de presentarlo es diciendo la verdad. Me explico: hay momentos en los que sufrimos estrés hídrico, porque los embalses están bajos y el consumo sigue siendo el mismo. Pero esta situación no es para siempre, porque volverá a llover.
Este estrés hídrico se puede combatir de muchas maneras. La más fácil es el trasvase, porque siempre se ha hecho así, es la manera de poner cemento en el país. La otra, es utilizar bien los recursos hídricos. Entre la depuradora del Besòs y del Llobregat se vierten al mar más de 500 hm3 al año, y necesitamos unos 200 hm3...

Pero no podemos beber el agua de la depuradora...
Si se hace un tratamiento adecuado, sí.

Creo que en ninguna parte del mundo se bebe agua de depuradora.
Claro que sí.

¿En dónde?
En Namibia, por ejemplo. Ten en cuenta que el agua del Llobregat que bebemos también es residual, porque es una agua que, en parte, ha pasado por los estómagos de los manresanos, por muchas turbinas y diversas industrias. Por tanto, no podemos hacerle ascos y decir: "¡Huy, esta agua es residual!". Hay que aclarar que no se puede coger el agua de la depuradora y ponerla directamente en la potabilizadora; pero sí indirectamente, haciéndola pasar antes por un acuífero. De hecho, el acuífero del Baix Llobregat tiene una capacidad de 100 hm3, pero su recarga natural sólo es de 50 hm3; por tanto, tenemos un depósito medio vacío. Se puede coger el agua residual e infiltrarla en el acuífero, y utilizarla en época de sequía. Ésta es una posible solución. ¿Por qué no se ha optado por ella y sí por la del trasvase? Existen alternativas al trasvase, lo único que se debería hacer es ponerlas en práctica. Lo que ocurre es que la solución del Ebro o el Ródano resulta más fácil, porque es lo que siempre se ha hecho y, además, es una forma de fomentar las obras públicas. Los intereses que se esconden tras la construcción del trasvase son más importantes y de mayor peso que los que hay detrás de estas tecnologías alternativas. Desde hace años la Generalitat viene prometiendo elaborar un reglamento sanitario para regular el agua depurada, pero aún no se ha hecho.

Usted, en representación del estamento científico, formó parte del Consejo Nacional del Agua que examinó el Plan Hidrológico. Este grupo de cinco científicos votó en contra de su aprobación, ¿por qué motivos?
El grupo de científicos del Consejo Nacional del Agua valoró los estudios de carácter económico, ambiental, etc. que se habían hecho para el Plan Hidrológico, y consideró que dichos trabajos eran insuficientes, ya que había muchos aspectos que no se habían analizado. Se mantenía, a partir de argumentos incorrectos, que el Plan Hidrológico no producía efectos ambientales. Los estudios ambientales que se han elaborado en el Plan Hidrológico no son correctos, ni siquiera desde el punto de vista económico...

Ponga un ejemplo...
El caudal mínimo del Ebro era una cuestión clave. En el Plan se decía que bastaban 100 metros cúbicos por segundo, lo cual significa que se produciría una penetración de la cuña salina en el río durante todo el año y, además, que contaríamos con unas aguas sin oxígeno. Por ello, hemos recalculado este caudal mínimo y hemos comprobado que el río Ebro necesita una media de 400 metros cúbicos por segundo para ser un ecosistema ecológicamente sostenible. También se ha observado que la producción pesquera marina depende del caudal del Ebro. Cuando durante un año el caudal es alto, al año siguiente la producción de peces es elevada. Todos estos datos no constaban en el estudio del Plan Hidrológico.

También había argumentos contrarios al Plan Hidrológico de tipo económico...
Según el cálculo de coste-beneficio que elaboró el Ministerio de Medio Ambiente, el precio del metro cúbico de agua era de cincuenta pesetas; pero con nuestros cálculos, ajustando los precios a la realidad, el precio del metro cúbico superaba las cien pesetas.
Otra cuestión clave es que el Plan Hidrológico reparte este coste por igual entre todas las zonas que reciben agua. Así, cuesta lo mismo el agua que va hacia Valencia que la que va a Almería, cuando, lógicamente, el agua que va a Castellón recorre un camino más corto, con lo que debería ser más barata. Y, si se estableciera el precio real, como establecen las directivas comunitarias, la población de Almería ya no querría el agua del Ebro, porque el agua desalada les resulta más barata.


¿Qué le parece la opción del Ródano? ¿Es aceptablee?
Ecológicamente, no. Un río no es sólo un curso de agua para llevar arriba y abajo, sino que, además, es un sistema vivo que tiene unas necesidades que debemos compaginar con las nuestras, si realmente queremos que un río sea un sistema vivo. El agua que va al mar tiene una función ambiental.

Pero cada vez que se producen grandes lluvias, se dice: "se han perdido en el mar tantos hectómetros cúbicos".
Eso no tiene ningún sentido, porque estos hectómetros cúbicos que han ido al mar no se pierden: tienen una función ambiental, una función fluvial y aumentan la producción pesquera. Además, el río aporta sedimentos al delta, sin los cuales se iría hundiendo cada vez más.

En cambio, los partidarios del trasvase del Ródano afirman que, proporcionalmente, es muy poca la cantidad de agua que iría hacia Barcelona...
Efectivamente, la cantidad que se cogería del Ródano no sería un problema para este río. Los científicos franceses que han participado en el estudio que se realizó no han detectado graves inconvenientes. El problema clave radica en que esa agua procede de una zona en la que hay centrales nucleares. Entre los propios franceses hay quien piensa que la pequeña cantidad de radionúcleos existentes provocará enfermedades a largo plazo, aunque otros creen que no será así.

Pero ellos mismos beben esta agua...
Sí, sí, efectivamente. En la zona de Aviñón y de Montpellier beben agua del Ródano que ha pasado por estas centrales nucleares.
Digamos que la situación sería la misma que en Cataluña. En el Camp de Tarragona se bebe agua del Ebro que ha sido utilizada para refrigerar la central de Ascó. La diferencia es que en el Ebro hay una central nuclear y en el Ródano, cinco o seis y una planta de reprocesamiento que utiliza plutonio. Por tanto, el riesgo es algo mayor. Yo rechazo ambas opciones, la del Ebro y la del Ródano, porque el país no las necesita. Además, la opción del Ródano tiene algunas contraindicaciones. ¿Qué pasaría si, por cualquier motivo, algún día esta agua no pudiera llegar hasta nosotros? ¿Qué ocurriría si el cambio climático redujera su caudal a la mitad? Mi negativa no se debe a razones ecológicas, ya que, en el caso del Ródano, no es el argumento más importante, sino que se debe a que, si se produce un trasvase del Ródano, nos olvidaremos de recuperar nuestros ríos, porque como ya tendríamos agua... Si se realiza el trasvase del Ródano se pierde la oportunidad de gestionar el agua de nuestro propio país.


¿Se puede ahorrar aún más agua en el uso doméstico? En el área de Barcelona ya consumimos poca.
Creo que sí, se podrían emplear aún más los sistemas eficientes de uso del agua del grifo, del baño o de la cocina y electrodomésticos que desperdiciaran menos este recurso. No se trata de una utopía.

Usted también ha defendido la recuperación plena de los ríos como lugares de ocio...
El río no sólo es el agua, sino que también lo constituyen sus riberas. Una de las funciones de la ribera es hacer de filtro y eliminar la contaminación. Además de ser un pasillo biológico, es un lugar agradable para pasear. Por desgracia, se tiene una visión negativa de las riberas, ya que, cuando se producen riadas, se suele echar la culpa a los árboles por obstruir los puentes; no se dice que el puente estaba mal construido, sino que los árboles obstruyen el puente. Nosotros hemos propuesto que en el tramo final del Besòs, entre Santa Coloma y Sant Adrià, se reserve una zona con césped para que la gente pueda pasear y que, junto a ella, se plante un bosque de ribera, para que así se disponga de un sistema natural: de este modo se separa la zona de paseo, del río. Pero a los arquitectos, que son quienes, básicamente, controlan el urbanismo, no les gustan estas cosas.

Los pueblos del Llobregat, por ejemplo, han vivido tradicionalmente de espaldas a los ríos. ¿Cómo se puede cambiar esta actitud?
Existe una tendencia a considerar que los sistemas naturales deben supeditarse a cualquier otra intervención en el territorio. Los municipios del Llobregat, como Sant Boi o Sant Feliu, tienen sus núcleos urbanos históricos muy lejos del río porque, históricamente, el río se había desbordado en varias ocasiones. Cuando se construyeron las autopistas se consideró que, con ellas, se le ponía un límite y se comenzó a especular con estas zonas, que antes eran agrícolas, y a urbanizarlas. Pero el tramo final del Llobregat se ha diseñado para que tenga un caudal de 4.000 metros cúbicos por segundo.

¿Quiere decir que se han ocupado zonas inundables del río?
Sí, sí que se están ocupando. Un día el río saltará por encima de las autopistas y lo inundará todo. Quizá ocurra dentro de veinticinco años... Pero también podría ocurrir el año que viene. Se ha producido una aceptación política de esta situación, nadie ha explicado lo que puede suceder y la gente se ha instalado en un lugar inundable. El día que el río pase por encima de las autopistas, tendremos que lamentar muchas desgracias.

¿Se respetan las riberas de los ríos?
Muchos pueblos catalanes han ocupado zonas inundables y, en estos casos, todo el mundo exige protección y que se lleven a cabo las obras necesarias para evitar las inundaciones. Pero también se puede hacer algo distinto, como ha hecho el ayuntamiento de Súria: trasladar una industria que corría peligro de inundación. ¿Por qué no se opta por esta solución? Porque cuesta mucho más dinero, por supuesto. Pero cada vez que se construye un muro de cemento en el río, se incrementa el riesgo de inundación, puesto que se está encajonando el río, lo que provoca que el agua baje a mayor velocidad y se incremente su capacidad de erosión. Debemos conservar e ir aumentando como sea las áreas inundables porque, aparte de disponer de un bosque de ribera que puede ser muy interesante desde el punto de vista de la biodiversidad, actúan como una esponja en el momento en que se produce una inundación, ya que se convierten en una zona de reposo del agua, de modo que ésta baja con menor intensidad. Muchas veces las inundaciones están relacionadas con la ordenación del territorio y con la creciente urbanización, lo que da lugar a que las lluvias débiles provoquen riadas medianas y las lluvias medianas provoquen grandes riadas.

¿No echa de menos la visión del biólogo en el diseño de la ciudad? Normalmente, el biólogo sirve para poner remedio a posteriori a una actuación...
En el proceso de planificación quedan por introducir los criterios ambientales e incluso cuando demuestras que es posible hacerlo, no se lo creen. Las personas que llevan a cabo la planificación del territorio se han formado de un modo y con unas ideas de hace veinte años.

¿Mandan más los arquitectos y los urbanistas que los biólogos?
A mí me da igual quién se encargue de la gestión, un arquitecto o un urbanista, mientras lo haga con unos criterios que no sólo sean estéticos o con la idea de que un río no es más que dos paredes y agua que se dirige al mar. A veces también se destruyen riberas; cuando se construyen colectores de saneamiento se destruyen bosques de ribera. Y esto ocurre por una dejadez y una falta de sensibilidad hacia el río. Las cosas siempre se hacen de una manera y no se saben hacer de forma distinta. Pero es posible elaborar una ingeniería ecológica; es tan fácil de aprender como cualquier otra cosa. De hecho, existen manuales de ingeniería ecológica. Se puede rehacer un bosque de ribera que ha sido dañado y se puede hacer de modo que resista una avenida.